Cuando a Ashley Parsons le pidieron por primera vez que fotografiara una boda, ella estaba trabajando como doula y presentando en una...
Por Aimee Baldridge | Publicado el 5 de marzo de 2013 a las 12:42 a. m. EST

Foto:Ashley y Jeremy Parsons
Foto:Ashley y Jeremy Parsons
Foto:Ashley y Jeremy Parsons Cuando a Ashley Parsons le pidieron por primera vez que fotografiara una boda, ella estaba trabajando como doula y haciendo una presentación en una feria de salud para futuras mamás. “Simplemente me reí y dije:'No soy fotógrafa, pero gracias'”, recuerda. Pero el solicitante, que había visto fotografías familiares que ella había tomado, no lo dejó pasar. Rodar esa primera boda resultó ser una revelación. “Pasé de una experiencia a otra y cada fotografía que hacía era como darme un regalo”, recuerda. “Llegué a casa y dije:'Jeremy, tenemos que convertirnos en fotógrafos de bodas'”. Su entusiasmo lo convenció. "Lo hice porque me encanta pasar tiempo con mi esposa y odiaba mi trabajo", dice Jeremy, que en ese momento trabajaba para una empresa de servicios de préstamos en su base de Kansas City, Missouri.
La pareja gastó sus ahorros en un stand en un desfile nupcial. Reservaron 18 bodas y Jeremy renunció a su trabajo. Ahora, después de años de desarrollar juntos un estilo documental de apariencia natural, los Parson trabajan con clientes a quienes conocen personalmente antes de la boda. "Tenemos que tener una conexión con ellos que se sienta diferente a la de un cliente", explica Ashley. "Si quisiéramos trabajar con clientes, podríamos volver al mundo empresarial. Queremos tener parejas que conozcamos. Recibimos sus historias y de qué se trata, y ellos nos entienden a nosotros".
Que el acto de fe que hicieron juntos haya funcionado tan bien no parece sorprenderles. Como dice Ashley:"¿Cómo no sentirte inspirado cuando tienes al amor de tu vida contigo?"
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